Las Islas Canarias recibieron el último año unos 17 millones de turistas. «Este es un laboratorio perfecto para construir proyectos alternativos al turismo de masas», apunta Manuel. «El ecoturismo es algo muy minoritario aunque ahora empiezan a desarrollarse algunas ideas muy interesantes en la isla», explica Shanti. Precisamente uno de estos proyectos emergentes es  la Asociación Atlas (Alternative Travel Local Association).

Ella es alemana y lleva cinco años en la isla. Él es de Las Palmas, de toda la vida, y ambas cofundaron este espacio con la vocación de caminar hacia el turismo sostenible más allá de las imágenes estereotipadas que se puede tener de él, normalmente situadas más en entornos rurales que en  pleno corazón de la ciudad, como ocurre con Atlas. La asociación está compuesta por unos 4.000 socios y sus propuestas culturales han tenido tan buena acogida que hasta los propios creadores se muestran a veces sorprendidos.

 

 

Su localización en la calle Anzofé no es casual; quisieron, desde el principio, integrar al viajero en la ciudad. Por eso escogieron el centro neurálgico de La Isleta, el que fuera el primer barrio obrero de la isla, fundado en el siglo XIX por un asentamiento de población que coincidió con las obras de construcción del puerto. En él confluyen ecos de África, América Latina y Europa, los tres continentes que alimentan el archipiélago. Hoy, el núcleo popular de La Isleta se tambalea, acechado por el fantasma del turismo de masas, materializado en un resort situado a 50km que atrae a cuatro millones de turistas al año. «Queremos que haya un efecto llamada de viajeros alternativos que pueda generar un efecto positivo en la población del barrio», esgrime Manuel. El edificio, de tres plantas y azotea, se sitúa en el número 35.

Poco después de que cesara la anterior actividad del inmueble, ellos vieron el potencial del enclave tanto por sus características estructurales como por la localización. «La Isleta es la esencia de lo que es Las Palmas de Gran Canaria». Es por ello que desde la asociación tratan de alentar las conciencias de los vecinos y vecinas para que sean ellas mismas las que exijan otro modelo de turismo alejado del que está destrozando las grandes ciudades europeas, más allá de las megaconstrucciones planificadas en la isla: acuarios, terminales de cruceros o planes de teleféricos que atraerían a unas 300.000 personas al año.

«El tejido asociativo del barrio es muy potente. Aquí se están haciendo muchas iniciativas comunitarias, como el centro artístico la Fábrica de La Isleta o el espacio coworking Soppa Azul» recuerda Shanti. Un proyecto glocal, un proyecto de proyectos es el único capaz de plantar cara al fenómeno de la turistificación masiva que está echando de sus casas a los habitantes, algo que ya ha pasado en Madrid, Barcelona, Londres o Manhattan. «Atlas podría existir en cualquier ciudad», sostiene Manuel, aunque las particularidades de Gran Canaria hacen que en el ADN de la isla siempre haya estado el turismo: «Nuestra identidad es la playa, la falsa imagen de la felicidad; por esto tratamos de que Atlas contribuya a que la gente de la propia ciudad entienda que existen viajeros alternativos que pueden venir y generar un impacto positivo».

Shanti recuerda que sigue siendo un desafío implicar a los habitantes del barrio en las actividades que organizan puesto que aquí el acceso a las redes sociales, que son sus principales canales de comunicación, sigue siendo limitado. «Tampoco pretendemos que ellos vengan a Atlas sino que intentamos ir nosotros a los eventos que organizan, nos involucramos y hacemos acciones fuera de aquí».

 

«Tener el Glocal Camp ha sido algo muy natural porque estamos muy alineados con muchos de los valores de CivicWise. Es muy importante visibilizar lo que significa celebrar este encuentro aquí, en la isla. Ha sido uno de los eventos más importantes que hemos tenido», Manuel de la Asociación Atlas.

«Hacemos muchas charlas sobre economía solidaria y alternativa pero quizá parten más de la teoría. Para mí lo increíble del Glocal Camp ha sido poder ver soluciones sobre la mesa, que se hablaran de ellas y se dieran a conocer iniciativas muy interesantes que comparten objetivos comunes con la nuestra», Shanti, de la Asociación Atlas.

Fotografías: Uve Navarro | Web | Instagram

Adiós Las Palmas. Hola Santa Cruz

La sabia Wikipedia define las Islas Canarias como una región ultra periférica de la Unión Europea. Por algo Las Palmas y Bruselas estén separadas por más de 3.500 kilómetros de mar y tierra, mientras que entre Gran Canaria y El Aaiún, la legítima capital ocupada del Sáhara Occidental, apenas hay 250 kilómetros, como de Segovia a Cuenca en coche. Si seguimos hablando de distancias, entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife hay algo más de 100 kilómetros aunque ambas comparten la capitalidad de las siete islas.

Fotografía: CivicWise

Para tener una experiencia algo más completa del archipiélago y sus particularidades locales, este jueves el Glocal Camp se traslada a Tenerife. Cambiamos el popular barrio de La Isleta por La Laguna y su ambiente estudiantil.

Vídeo: CivicWise